Las terapias contextuales tienen como base teórica la teoría de los marcos relacionales. Desde esta posición, se considera la conducta de las personas en su contexto y no de forma aislada o fraccionada. Para ello, se pone el foco en la función que cualquier evento llega a adquirir. Esto incluye la función que la propia conducta tiene para otras conductas y la función que genera por el significado o contexto general en el que se ubique. Además, no se busca sólo poder predecir el comportamiento, sino también influir en él. Es decir, se pretende identificar los determinantes y efectos de la conducta para ser mucho más efectivos en la intervención que se requiera. La persona se entiende como un “todo” que está en constante interacción con el contexto, con una historia particular y única y donde las causas de cualquier acción se relacionan con la función presente unida a la historia personal que lo hacen posible.
Las principales terapias que forman parte del contextualismo funcional se encuentra:
· Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
· Terapia Dialéctica Conductual (TDC)
· Terapia Analítico Funcional (FAP)
· Mindfulness
Objetivos del Grupo de Trabajo